Lugares Colombinos: La Rábida, Palos y Moguer
A quince minutos de la capital está el conjunto de localidades donde se preparó y desde donde partió el primer viaje de Colón. Se conocen como los Lugares Colombinos y se recorren cómodamente en una jornada.
El Monasterio de La Rábida
Aquí es donde empieza todo. Colón llegó a este monasterio franciscano buscando apoyo tras el rechazo inicial de la corte, y encontró en fray Antonio de Marchena y fray Juan Pérez a quienes intercedieron ante los Reyes Católicos.
El edificio, mudéjar y gótico, conserva el claustro, la iglesia con la Virgen de los Milagros ante la que rezó Colón, y la sala capitular donde se negoció el viaje. Es un lugar sereno y con una carga histórica enorme.
El Muelle de las Carabelas
A pie del monasterio, a orillas del Tinto, reproduce el embarcadero de finales del siglo XV con réplicas navegables a tamaño real de la Niña, la Pinta y la Santa María.
Se puede subir a bordo, y es cuando se entiende de verdad la hazaña: cruzar el Atlántico en esos barcos, con esas dimensiones. Es la visita que mejor funciona con niños.
Palos de la Frontera
El puerto de salida. El 3 de agosto de 1492 zarparon de aquí las tres naves. Conserva la iglesia de San Jorge, donde se leyó la Real Provisión que obligaba a la villa a aportar dos carabelas, y la Fontanilla, el pozo mudéjar donde se cargó el agua para la travesía.
Palos fue también la cuna de los hermanos Pinzón, cuya casa se puede visitar. Sin ellos y su prestigio entre los marinos locales, la expedición no habría reunido tripulación.
Moguer
Aportó la Niña y buena parte de los marineros. Su Monasterio de Santa Clara es donde Colón cumplió el voto hecho durante la tormenta del regreso.
Pero Moguer tiene además otro peso: es la ciudad de Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura y autor de Platero y yo. La Casa Museo Zenobia y Juan Ramón es una visita excelente, y el pueblo entero está lleno de referencias al libro.
Cómo hacerlo
Todo queda en un radio de veinte kilómetros desde la capital. Con coche, un día basta. Empieza por La Rábida y el Muelle por la mañana, come en Palos o Moguer y deja la tarde para la casa de Juan Ramón.
Se puede encadenar con una tarde de playa en Mazagón, que queda al lado.