Federico, gracias por los versos robados: “El Sueño va sobre el Tiempo flotando como un velero. Nadie puede abrir semillas en el corazón del Sueño. El Tiempo va sobre el Sueño hundido hasta los cabellos. Ayer y mañana comen oscuras flores de duelo. Sobre la misma columna, abrazados Sueño y Tiempo, cruza el gemido del niño, la lengua rota del viejo. Y si el Sueño finge muros en la llanura del Tiempo, el Tiempo le hace creer que nace en aquel momento”
Federico García Lorca / Camarón de la Isla / Colón.
De espaldas a la vergüenza de esta ciudad, al padrastreo que denunciaba Juan Ramón Jiménez y cuyos versos secuestrados maquillan la indolencia, así está Colón, impertérrito, en la misma postura en la que llegó, cuando el paraíso le rodeaba, y en la misma postura en la que se quedará, cuando los depredadores se vayan.
El tiempo geológico, más parecido al que percibe Colón, pondrá la normalidad y la cordura natural en estos espacios, que hoy el tiempo humano nos roba a los que vivimos el ahora, y a los que vivirán mañana.
Apoyado en su columna, en su cruz, mirando al futuro, el suyo, que no el nuestro; soñando con lo que fue, y lo que será, que no con lo que es; naciendo en este momento.
No deja de esperar Colón, con su Fe, a que “éstos” se vayan.